miércoles, 29 de mayo de 2019

Extraña sensación

 Tengo una extraña adicción.
 Hacia tus ojos, marrones o tal vez verdes, o una mezcla de ambos. Esos ojos que me observan, aparentemente, deslumbrados, como si no creyeras que me estás viendo; es raro, lo sé. Aquellos ojos por los cuales, a veces, caen lágrimas, y cuánto sufro cuando las veo caer por tu cara.
 Tengo una extraña adicción.
 Hacia tu sonrisa, ¡Dios! Que perfección.¿Cómo puede ser que una mueca me haga sentir feliz? Te veo sonreír y se me ilumina el mundo, si sos feliz, yo también lo soy, siempre. Esa sonrisa, que me enamora cada vez que se asoma y me regala besos dulces.
 Tengo una extraña adicción.
 Hacia tus manos, que me sostienen cuando me caigo y me ayudan a levantarme. Que me atrapan desprevenida, me hacen cosquillas, recorren mi cuerpo atrevidamente; me miman todo el tiempo y me hacen sentir protegida. Manos que con agarrarlas siento felicidad, porque, creo yo, que con el tacto se dice lo que no se puede con palabras.
 Tengo una extraña adicción. Es hacia vos. Tu forma de ser tan distinta, tus gustos, tu manera de hablar y expresarte, tus habilidades, tu cariño. Mi adicción y vicio más grande, aquel círculo vicioso que no puedo soltar, sos vos.

        Agustina

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