Me quedaba embobado viendo sus labios moverse al compás de sus palabras, estaba en donde quería estar, con quién quería estar. Ella sabía que nada me alcanzaba para demostrarle mi amor, todo era insuficiente. Pero ella... Hasta con una caricia te lo demostraba, inexplicable. En todo su ser veías lo que sentía, y no le daba vergüenza demostrarlo.
No resistí y la besé. Fue correspondido, como siempre, y mágico como nunca. Sentía tantas emociones juntas que no podía identificarlas. Sigo sin entender como no exploté a causa de mis sentimientos a flor de piel. Me perdí en ella y ella en mí.
Me separé y la miré.
- Me encontré con un ángel.
Sonrió.
- Tú ángel.
Y nos fundimos nuevamente en un mágico beso.
Agustina
Agustina
No hay comentarios:
Publicar un comentario