Faltaban un par de piezas en cada quién. Amor propio por aquí, seguridad en sí mismo por allá. Éramos dos cuerpos diferentes, pero terriblemente incompletos, eso nos igualaba. Día a día tratabamos de arreglar al otro, o completarlo. Resultaba imposible, siempre había algo que no quedaba bien. A alguno le faltaba o sobraba algo, no lograbamos distribuir las cosas equitativamente.
Rotos, como estábamos, nos amamos de igual manera. Empezamos a complementarnos. Y ahí fue cuando tuve la idea. Te propuse encajar todas tus piezas con las mías, desordenadas; no entendías para qué, pero lo hiciste. Acomodamos todo juntos, como mejor nos parecía. Habíamos creado juntos, el collage más hermoso que ví en mi vida, que aún sigue vigente.
De piezas rotas, sin mucha belleza, logramos construir una obra de arte. Porque a veces es necesario juntar todo de ambos, para crear algo mejor.
Agustina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario