Hoy es un jueves de invierno, en el cual hacen tres grados. Pero siento que hace más frío, porque no estás. Tu ausencia me congela el cuerpo, en especial mi alma. Ya no te veo en los rincones de la casa. Tampoco escucho tus silbidos, recreando mis canciones favoritas. El perro me mira confundido, como si me preguntara lo mismo que yo me pregunto, ¿Por qué te fuiste? Creí que estábamos en nuestro mejor momento, apoyándonos mutuamente en todo, organizando planes y viajes por todo el mundo. Creí que estábamos cumpliendo nuestros sueños.
El frío me abraza y la soledad trata de consolarme. Quedaron un par de cosas tuyas, como por ejemplo, la remera que te robé para usarla de pijama. Ya no me apetece usarla. Me recuerda a vos, y a que ya no estás. Pienso en transformarla en un trapo, o donarla. Me parece sano hacerlo, para poder sanar yo la herida que vos me generaste.
No tengo ganas ni de salir de la cama. Prefiero ahogarme en mis lágrimas y perderme en mis pensamientos. Me pongo lo auriculares y ruego que no aparezca nuestra canción. Y antes de terminar de decirlo, suena "Mírenla" de Ciro y los Persas. Me hundo en la melancolía, aguantando las ganas de llamarte y decirte que vuelvas, que la casa sin vos está vacía y que hace más frío si no me abrazas. Podría cambiar la canción y dejar de quejarme o llorar, pero por un lado me gusta saber que puedo tenerte conmigo a través de la música. Me gusta saber que todavía estás conmigo, a través de mis recuerdos.
Agustina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario