miércoles, 17 de abril de 2019

En un café

  Estaba tomando un café cuando te conocí. Te veías tan lindo, seguro de vos mismo, a cualquiera la tenías a tus pies con solo pasar al lado. Quise mirarte los ojos, que recordaba perfectamente que eran color café, de tanto mirarte en otras oportunidades; pero lamentablemente no pudo ser así, seguiste de largo sin darte cuenta de que yo estaba ahí sentada y sola. Admito que me hubiese gustado tu compañía, o aunque sea un saludo con la mano, pero no pudo ser.
  Te seguí mirando, lo más discreto que conseguí. Tus amigos te susurraban cosas y no sé porqué pensé que era algo sobre mí, quizá querer llamarte la atención fue la causa, no estoy segura. Cuando dejé de pensar me di cuenta de que me estabas mirando, fijo, sin despegar la vista ni un segundo. Me miré, varías veces, para ver si tenía una mancha en la ropa o comida en la cara, estaba todo perfecto. Me estabas mirando porqué querías mirarme, o quizá veías algo de afuera. Descarté ésta última cuando te paraste y viniste a saludarme. Me congelé, estaba segura de que mis cachetes estaban rojos y mí pulso no podía más de lo acelerado que estaba.
  Te sentaste en la mesa y me miraste, otra vez. ¿Qué hacías? ¿Querías algo? Me pregunté esto y más, mil veces en mí cabeza. Sentía que temblaba, tú presencia me provocaba tantas sensaciones juntas que no podía hacer más que temblar y rogar no decir estupideces. Bajaste la mirada y empezaste a hablarme.
  "¿Cómo estás?" Preguntaste con esa hermosa voz y yo no sabía que responder, mí cabeza no daba señales y entré en ¿Pánico? "Estoy bien, ¿Y vos?" Salió de mi boca como si nada, un alivio para mí. No me contestaste, te paraste y te fuiste, me dejaste ahí sola. Me sentí mal, insuficiente, parecía una tonta. Decidí pagar e irme, no iba a volver a aquel bar jamás, y de vos no quise saber nada más.
  Horas más tarde, me dijeron que te habías ido para buscar un regalo para mí, me emocioné y lo creí. Ansiosa porque llegase la oportunidad de verte de nuevo, empecé a tratar de cruzarme "accidentalmente" con vos, pero hacerlo fue una terrible idea. Lo supe en el momento en que te ví besando otros labios, mirando como si fuese lo más hermoso del mundo, a otra persona. Y lloré antes de irme, corriendo e incluso cuando llegué a casa.

      Agustina

No hay comentarios:

Publicar un comentario