miércoles, 10 de abril de 2019

  Te lloré cada noche, te extrañé cada día. No dejé de pensar en qué hice mal, en porqué no fui suficiente, porqué no te alcancé. Si fui yo o fuiste vos, que no supiste controlar todo lo que te daba, el amor que te ofrecí.¿Acaso mi amor no es puro? ¿O vos no soportabas tanto cariño? Si soy yo, ¿Qué me falta? ¿Qué me sobra? Será entonces que yo soy mucho, y vos sos poco; o vos sos mucho pero yo soy más y no me mereces... O yo no te merezco.
  Te soñé, en mis siestas y en la noche. Todos esos sueños, terminaron siendo pesadillas.¿Por qué pesadillas si fuiste lo mejor para mí? ¿Será una señal de que me convencí de que eras lo mejor que me pasó en la vida? Quizá me conformé con lo que me ofrecías, cuando tendría que haber buscado alguien mejor. Que sentimiento feo la conformidad, mereces más y te quedás con "lo que hay".
  Te imaginé conmigo en todos lados, en todo momento. Tenía ganas de que me acompañaras, pero ¿Para qué querer mala compañía cuando la estás pasando mal? Es como lastimarse e intentar curarlo con limón; arde, duele, sufrís el doble. Innecesariamente.
  Te dejé de llorar, de extrañar, de pensar. Basta de soñarte e imaginarte, basta de ponerme limón en la herida. Una curita no es la solución, no te voy a tapar, te voy a eliminar. Vas a dejar de doler, voy a darle tiempo al tiempo. Porque el sufrimiento duele, pero también sana.

          Agustina

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