No se te escapó ninguna lágrima. Tu frialdad y tu orgullo no te lo permitían. Vos no te lo permitías. Jamás te vi llorar. Jamás te dí consuelo. Me esquivaste como si fuera un obstáculo en tu vida. Ni siquiera fuiste capaz de despedirte. Mi corazón te observaba confundido, porque no entendíamos qué te habíamos hecho. Qué le hicimos a la relación.
Cerraste la puerta con fuerza. Descargaste toda tu furia. Me quedé sola en la casa. Lo único que me dejaste, fue tu ausencia. Y una tristeza indescriptible. Quedó una marca en mí. Una huella de tu amor y la felicidad que me diste alguna vez. Pero que nunca más me vas a transmitir. Y nadie va a poder borrar la huella del que fue y será, mi alma gemela.
Agustina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario